
El Gobierno de los Estados Unidos ha declarado al accidente del Golfo de México producido por la plataforma petrolífera de British Petroleum (BP) como un desastre de escala nacional. El vertido de petróleo en el Golfo de México después de casi dos meses sigue fluyendo sin parar. Marcia McNutt, directora del Servicio Geológico de la Agencia Científica del Gobierno de los EE.UU. calculó que, del pozo abierto en el fondo del mar, manan 3 millones de litros diarios. Por lo que la cifra de petroleo vertido hasta la fecha se acerca a los DOS CIENTOS MILLONES de litros, pero no hay forma ni sistema que la BP haya conseguido neutralizar y menos taponar.
El desastre de seguir así, pronto se convertirá en lugar de un desastre nacional de los USA, en el desastre de la humanidad. Estamos donde siempre, el previsible fallo humano de un grupo de técnicos e ingenieros que se han visto superados por la naturaleza y que los márgenes de seguridad eran tan escasos que el riesgo a la catástrofe les superó. La compañía por la que el Presidente Obama pide garantías del orden de 20.000 millones de dólares, pronto de seguir así puede producirse la quiebra del gigante petrolífero British Petroleum (BP). Y por los datos que tenemos de otro desastres ecológicos y humanos, ocurridos en otras compañías de los grandes países industrializados, sabemos que sus responsabilidades quedarán limitadas a una cantidad enorme de dinero, mucho dinero, pero sólo dinero. Corremos el riesgo que nadie sepa como atorar el venenoso fluído.


Hoy por las palabras de Barack Obama sabremos —aunque lo adorne de un optimismo controlado— qué expectativas existen para poder remediarlo. Esperemos que sus palabras vayan acompañadas de la solución y no de una falsa respuesta de hombre político. Hubo una época que Barack Obama representaba la esperanza para muchos, ahora vemos que el 'stablishment' es quien manda y, que el Presidente, tiene manos y pies atados a ese poder supranacional de los lobbys y del propio 'stablishment'.
Luis Busom Femenia