jueves, 20 de octubre de 2016

LA SOMBRA ENCADENADA




Ognuno sta solo sul cuor della terra, trafitto da un raggio di sole: ed è subito sera.  Solitudine | Ed è subito sera | Salvatore Quasimodo



La sombra encadenada
Cuantas veces en mis paseos solitarios, paseos de reflexión, tú te presentas de improviso acaparando mi mente. Un tiempo de íntimo recogimiento en que se agolpan tus palabras de ayer entrelazadas con las mías, también de ayer y las de hoy. Me gusta pensarte mientras paseo por nuestros jardines de Vil·la Amèlia, me encanta este nombre desde que ambos profundizamos en conocer la etimología de su nombre y, entre las varias que existen, escogimos la más afín a nosotros: nombre que deriva del griego amalh (amále), forma femenina de amalov (ámalos), que significa, tierna, delicada y sensible..

Jardines donde hace años adoptamos a nuestro amado árbol, el Ginkgo biloba, el árbol que tantas complicidades vividas esconde de nosotros. El Ginkgo es el símbolo de nuestra interpretación del realismo mágico, de él extrajimos la esencia de nuestros escritos en los que su finalidad no era la de suscitar emociones, sino expresarlas. Fue nuestra cómplice actitud frente a la realidad, hasta que tu rayo de sol inesperadamente anocheció y la fría oscuridad eterna te envolvió.

El Ginkgo, es considerado el testigo del tiempo. Darwin llamó a este árbol con toda propiedad —fósil viviente— pues está considerado como la especie superior viva más antigua del planeta. En la milenaria China es valorado por su carácter mágico y sagrado, pues es una representación viva del cosmos, con sus elementos sombríos y luminosos, dinámicos y estáticos, que están en continuo equilibrio entre fuerzas opuestas. El Ginkgo representa la dualidad del mundo: el principio masculino y el femenino, el cielo y la tierra, lo visible y lo oculto, el Sol y la Luna, el Yin y el Yang. La naturaleza es obstinada en sus enseñanzas, tiene muchos recursos y es sorprendentemente sabia. Las especies, para no extinguirse, mutan, se hibridan, se adaptan a nuestras agresiones, hibernan, estivan, las mejores y las más fuertes sobreviven. No todo está perdido.


Nuestro Ginkgo es un bello ejemplar de muy pocos años, unos diez. El Ginkgo es un árbol dioico, el cual tiene sólo flores unisexuales; existiendo árbol femenino y masculino. El nuestro, es un árbol masculino situado en el extremo Noroeste del recinto y, al caminar, en un día soleado, en mis paseos de íntima soledad, abstraído en mis cavilaciones de tiempos vividos, llego a imaginar que la sombra que proyecta mi persona, es la tuya. Es como sí nuestro Yin-Yang se fundieran en una sola dimensión, en una sola persona. Es como llevarte de paseo conmigo, un paseo placentero en el que no solamente me acompañas en mis pensamientos y en mis recuerdos, sino que la sombra proyectada en el suelo tú siempre estás cercana a mí. Unas veces por el efecto de la elevación cenital del sol, eres una sombra pegada a mí, intensamente pegada a mí; una sombra casi invisible para las demás personas y, en otras, al finalizar la tarde, eres una sombra muy alargada, descaradamente despreocupada, juguetona, casi una sombra exhibicionista e independiente de la mía, como sí el secreto que mantenemos de que no nos vieran juntos hubiera desaparecido.

En mi paseo tranquilo y cuando el sol ya está declinando y queda poca gente en el recinto de los jardines, mi pensamiento se sobresalta porque te percibo más provocadora y despreocupada que nunca, ya que en ese momento aparece en ti todo el vigor de mujer coqueta y desenfadada. Tu risa se hace presente, tus guiños cómplices me apabullan, pienso en la mujer juguetona que siempre has sido, esa mujer osada y cariñosamente atrevida y descarada. Has sido una mujer transgresora que encuentras vida en todo lo que te rodea. Eres una sombra encadenada pero juguetona, revoloteas alrededor mío separándote de mis pies, haciéndome enfadar, provocándome hasta el infinito para que mi nerviosismo del momento se vaya acrecentando. ¡¿Cómo explico yo a la gente que pueda vernos que mi sombra no está unida a mis pies?! Mi enfado es transitorio porque sé que después en nuestro íntimo recogimiento lo aplacarás con todo el cariño y, mi enfado provocado por ti, será el acicate de todo ese proceso maravilloso de mimos, caricias y tú, que sabes pedirme perdón con toda picardía, me desarmarás como otras tantas veces hiciste en vida. Ahora tu lúdico acercamiento me hace recordar tus generosas y amorosas palabras de siempre: lo mejor de nosotros está en las reconciliaciones.


Estar contigo por unas horas Smot —aunque sea en mis pensamientos— tal como tú me decías: no es poca cosa. Sin duda esos momentos de íntima reflexión tienen la grandiosidad de que pervives, todavía existes y estás cercana. Tengo que reconocerte la feliz influencia que has tenido y has proyectado en mi vida. Perdurable y vivo es el afecto y el cariño que nos tuvimos.

—Amado mío, tus palabras, —las que  ahora forman tu escrito—, me llegan y me reconfortan saberlas desde la fatal lejanía impuesta e irreversible, pero no desde el olvido. En este etéreo contacto todavía percibo la ternura y el afecto que hay en tus palabras. Gracias amado mío, déjame terminar este extraño escrito tuyo con unas palabras mías cuando —nuestra lejanía era cercana— tu me escribiste una bellísima reflexión bajo el epígrafe “cuando se acabe el mundo” y yo te decía: Me encanta tu razonamiento y tus palabras y, sí pudiera firmar un contrato para que el final de mi vida fuera el que tu me describes, lo haría. Recuerda, mon manège à moi c'est toi!!!
© Lluís Busom i Femenia





lunes, 10 de octubre de 2016

EL JARDÍN SECRETO EN UN TEJADO DE PARÍS


Le jardin caché sur le toit de Paris
El jardín secreto en un tejado de París es un jardín que se esconde en el corazón de la ciudad de París. Es el jardín elegido por dos amantes para entregarse su amor por primera vez. Es un jardín suspendido, encaramado sobre el tejado del edificio de la casa Hermès, en el número 24 de Faubourg Saint-Honoré, en el VIII Distrito de París situado en la orilla derecha del río Sena. También es conocido como distrito de l'Élysée, dado que en él se encuentra la residencia del presidente de la República. 

El amor consiste en dos soledades que se protegen, limitan y procuran mutuamente hacerse felices.  Rainer Maria Rilke.

Mi vida, siempre seré tu Smot, ese término cariñoso con el que me bautizaste. Dame tu mano y caminemos unidos en el pensamiento, andemos inmersos en las ilusiones, andemos unidos para complacer nuestros deseos. Mis ojos son los tuyos y en tu consentimiento, los tuyos son los míos; miremos la vida con ojos jóvenes, sintamos la omnipotencia de poder gravar eternamente este instante como un deseo único y perpetuo. Debes saber que valoro mucho tus escritos, amado Lluís, que admiro tu ingenio, para mí eres luz, te quiero amado mío. Créeme, estás en mi, todo el tiempo y, cada vez que puedo vuelvo sobre tus escritos y me sumerjo en ensoñaciones; nos entendemos con palabras, nos abrazamos con palabras, nos amamos con palabras, por suerte tú tienes tantas para darme que me siento amada y una mujer privilegiada. Quiero hacerte sentir lo mismo que tú me provocas dándote las mías. El sol ya no tiene lugar en esta historia, son las tímidas estrellas que cortejan a una tenue y pálida luna, testigos de nuestro deambular parisino en busca del mejor de los jardines que nos acoja y nos dé la intimidad buscada. Ese lugar donde podemos sentir que nuevamente somos Eva y Adán, sin el peligro de la serpiente y con la libertad de saborear los frutos del árbol del bien y del mal.

Al igual que los personajes descritos por Julio Cortázar en Rayuela, — la Maga y Oliveira—, en su rítmico desenfreno sensual y en su convulsa vida de amantes, nosotros —los protagonistas— compartimos, en nuestro encuentro parisino, la atracción de visitar locales, itinerarios y hoteles que están descritos en Rayuela. Participando de sus lecturas: (...) "a la Maga había que besarla profundamente, incitarla a nuevos juegos y con la reconciliada, crecia debajo de él y lo arrebataba, se daba entonces como una bestia frenética, los ojos perdidos y las manos en el cuerpo de Oliveira exigiéndole las servidumbres de la más triste puta, le hizo beber el semen que corre por la boca como desafío al Logos, le chupó la sombra del vientre y de la grupa y se la alzó hasta la cara para untarla de sí misma en esa última operación de conocimiento que sólo el hombre puede dar a la mujer y la tuvo entre los brazos amándola intensamente." (Rayuela - Capítulo 5)

Estamos embebidos de los personajes de su novela y buscamos un marco especial para culminar nuestro encuentro en una tarde noche de amor apasionado. En nuestra búsqueda construimos pequeños mundos paralelos que son en esencia como nuestros escritos envolventes, en que la piel y los sentidos, conforman un universo propio. Ahora, en París, los dos juntos somos amantes de pleno derecho, se acabó la virtualidad, ahora tenemos por primera vez la ocasión de entregarnos físicamente a nuestro amor. Llevamos años soñando con este momento de encuentro, nuestra intensa relación epistolar nos ha permitido saber de nosotros, un todo y una nada, un todo íntimo y una nada de vida en compañía. ¡Ahora, amor, tenemos por un tiempo la ilusionada convivencia, el jardín es nuestro! Nuestros deseos íntimos tantos años alimentados en explícitos escritos, por fin estamos en París para culminar nuestro amor. Es tiempo de mirarnos a los ojos, de abrazarnos y sentir el calor de nuestros cuerpos. Caminar asidos de la mano vamos adquiriendo, en ese primer encuentro, el inevitable nerviosismo y el apasionamiento de un amor secreto en una tarde noche de verano que es consumado en un escondido y secreto jardín parisino... le jardin caché sur le toit.

La ciudad, nuestro París ha oscurecido y el jardín secreto queda únicamente iluminado por unas guirnaldas de bombillas entrelazadas en los árboles del jardín; un manzano, un peral y un espléndido magnolio florido, da al jardín la calidez y la fragancia envolvente de sus flores; un acogedor rincón que permite pensar que estamos en el corazón de un pequeño paraíso. Las flores de magnolia son muy perfumadas y su delicado aroma predispone nuestra piel para un abrazo de lo más íntimo.


Este amor que sentimos lo hemos vestido durante años de virtualidad con alas de nuestra imaginación, alas etéreas, translúcidas y livianas pero increíblemente poderosas cuando remontamos el vuelo en busca de la pasión; en el paseo por nuestro jardín eso lo saben, son testigos, los dos querubines que franquean la pequeña escalinata del jardín sobre el tejado de París, lo saben y nos envidian, porque desde su estatismo glorioso, desde su mueca de alegría y superioridad han sentido el calor de nuestros besos poderosos, besos tan apasionados como si fuera el beso de Chagall a Bella, al igual que la representación en su cuadro, nos permiten flotar entre las rosas, manzanos, perales y magnolios de nuestro Edén particular.

Abrázame amor, piérdete en mi pelo y yo lo haré en tu barba, me encanta despeinar tu pelo blanco, juguemos a descifrar nuestros aromas, nuestros olores, fusionados con el perfume de las últimas magnolias blancas del fin del verano y de las escasas peras y manzanas que se resisten a caer de sus árboles. Bésame amor, embriágate con mi aroma de mujer, de hembra deseosa de tu cuerpo, siente como mi boca, espera a la tuya, palpita mi entrega en un beso, antesala de mi rendición total, siente mi lengua como se acaricia con la tuya, como le dibuja los mimos y los roces que nuestros cuerpos reciben sedientos de placer. 


—Trágame amor, soy tuyo Josefina, bébeme en exceso, quiero que los ángeles se derritan de envidia o echen a volar henchidos de placer. Esta noche parisina ya es sólo nuestra, nos pertenece; la hemos soñado tanto, la hemos sublimado tanto que, ahora, sí podemos decir con rotundidad que la realidad es más imaginativa que la ficción. Ahora, sí estamos unidos los dos en uno, como la hoja del Ginkgo biloba descrita en el poema de Goethe.

Ven amor, volvamos a perdernos entre las hojas, los pétalos y los frutos de nuestro paraíso. Quiero llevarte debajo del manzano, quiero ser tu venus sumisa, quiero regalarte la mejor de mis caricias, esa que ambos siempre deseamos, esa caricia que como premio tiene la esencia de tu amor. ¡Siénteme, siénteme con todos tus sentidos! Mírame radiante de lujuria, toca mis cabellos y mi piel, vibra con mis caricias, amor te estoy amando, relájate en este hermoso banco mientras tu Venus de rodillas te venera, soy eternamente tuya, dame todo lo tuyo que es mío, dámelo amor y piérdete en mí, entrégame tu alma. ¡Te quiero mío! Aquí entre las rosas y bajo este cielo parisino. Soy tuya amor, mientras percibo tu esencia en mi boca, alas de mariposa fluyen y me embriagan rendida a tu amor. Soy tu amante y lo soy en cada una de todas las palabras que te dedico, un beso Chagall, ese que puede hacernos volar, ese que gracias al amor permite que los amantes despeguen los pies de la tierra.



Ven amor mío, caminemos abrazados entre las plantas de nuestro jardín, acerquémonos al vigilante caballo y a su orgulloso jinete y junto a ellos, en ese vértice que señala el límite de nuestro universo, apóyame contra las columnas de la baranda, vivamos estos momentos irrepetibles con nuestros cuerpos abrazados. Permíteme que mi cara mire la luna, mientras tu cuerpo de hombre marca su presencia en el mío, apriétame mi cielo, y vuelve a besarme, con un beso azul, un beso monocromo, un beso que nos funda y nos transforme en cielo, en ese trozo de firmamento donde la luna ilumina nuestros cuerpos. Mi vida, he volado en lo más hondo y en lo más alto, tan alto que casi he tenido una pérdida de consciencia, “la petite mort”, la llaman los franceses, pero muy grande ha sido que matándome me ha hecho renacer todavía más mujer.
© Lluís Busom i Femenia




viernes, 29 de enero de 2016

ADIÓS, SMOT





Miércoles, 2 Diciembre 2015
Empieza a hacer frío, Smot, las hojas de los árboles se han puesto la bufanda de colores, aquella que tanto valorábamos de tonos amarillos. Goethe dejó escrito, respecto a las personas que ven en los árboles el sentido trascendente de la vida que, en cada hoja del ginkgo biloba se puede escribir un poema de amor, sus hojas, dos mitades fundidas en una sola, son la esencia del amor. El ginkgo biloba, el árbol milenario, es el árbol de la esperanza de los japoneses. Dicen que el ginkgo biloba extrañan a las personas que les han demostrado su afecto, de aquellas personas que los aman, que se encariñan con quién tuvo el gesto de adoptarlos. Tengo en mis manos el certificado de nuestro Ginkgo biloba, es un breve escrito de hace tres años que nos otorgó la adopción. Puedo asegurarte que el árbol que amamos, ahora luce espléndido con sus hojas de infinitos amarillos.

Durante el breve paseo por el parque y ayudado por la brisa me hizo saber que te extraña. Me senté en ese banco solitario que está a su lado; estuve hablando con él, no te extrañes Smot pero me pareció escuchar sus palabras vacilantes y entrecortadas; el movimiento de sus hojas y el persistente viento sibilante me hicieron entender que no te encuentras bien, estás débil y frágil, pero confía en mí todo pasará Smot, tienes que recuperarte, tienes que fortalecerte, es cuestión de un tiempo corto para que podamos estar juntos.

Miércoles, 9 Diciembre 2015
Estoy muy preocupado Josefina, no he tenido noticias tuyas, sólo dos pequeñas señales para que notara tu presencia. Es un sentimiento ambivalente y contradictorio. Me ha llenado de alegría saber de ti, pero mi intranquilidad aumenta. Yo que no soy creyente hubiera querido preguntarle por ti a Dios, pero no sé sí quisiera escuchar su respuesta. Tengo miedo a su respuesta! Pero en mi rezo profano y ambiguo, le pido una cosa sobre todas las demás, le pido que te cuide, que no te suelte la mano. Que no apague la luz de la estrella secreta que mirábamos a veces, también la luna nos pertenecía. Eran esas lunas de plenilunio que en distintos husos horarios era nuestro punto de encuentro. 

Aquí estoy, Smot! No te dejaré sola! Sí ya sé que ahora nada es lo mismo, comparado con tiempos de íntimo desespero, de dicha infinita, ahora lo que importa sólo eres tú.  Quiero que sepas que, pase lo que pase, andarás siempre en los caminos de mis pensamientos, mi mano está sujetando la tuya. Y aunque la vida nos cambie, aunque el destino arme su voluntad de forma amarga, todas las noches te hablaré para que te duermas con mi voz... quiero oírte respirar, notar tu aliento en la lejanía, oler tu perfume, necesito saber que tu respiración es constante y que tus ojos brillan como siempre!

Miércoles, 16 Diciembre 2015
Tristemente en ese día de diciembre, a las 9:15 horas, el frío y la noche llegó de improviso, al Ginkgo biloba se despobló de sus hojas, la tierra las hizo suyas cubriéndose del frío. Su tronco y sus ramas quedaron con el alma desnuda. Mis lágrimas anunciaron el adiós definitivo. 

El cielo bajó a la tierra y la noche envolvió tu alma. Desde tu ausencia, Josefina, todo es ruina; hasta los dioses han desaparecido de nuestra intimidad; Deus Mars y Deus Iuppiter nunca más nos regalaran vida, se fueron contigo y, en ese mismo instante, se hizo presente el poema compartido que, en nuestra madurez entendimos perfectamente, el poema de Salvatore Quasimodo: “Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra traspasado por un rayo de sol: y de pronto anochece. 

© Lluís Busom i Femenia



Miraré al cielo para verte entre las nubes
y esparciré al viento un puñado de recuerdos felices. 
Escucharé en silencio, tu silencio omnipresente
y me recostaré con la cara pegada en mi almohada,
oliendo tu piel arada con la pasión de amante
para percibir —todavía— tu esencia vital junto a mí
y tu inmortal espíritu de vida eterna.
LBF

martes, 22 de diciembre de 2015

NADIE ENCUENTRA LO QUE NO ESTÁ BUSCANDO




NADIE ENCUENTRA LO QUE NO ESTÁ BUSCANDO
—Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos—
Julio Cortázar

Nadie encuentra lo que no está buscando. No es verdad que las cosas aparecen de pronto; que, sorpresivamente, cuando para la lluvia y paseamos por el parque, vemos entre muchas una hermosísima hoja depositada en el suelo, después te preguntarás: ¿Habiendo tantas hojas que alfombra el suelo, por qué elegí esa y la convertí en única. Seguramente unas horas antes no estaba en tierra, pero hacía mucho tiempo que estaba allí, estaba un poco más arriba, agazapada, cobijada en su árbol, en el Ginkgo biloba, seguro que ella prefirió soltarse e ir al suelo para que tú la encontraras... es el destino. ¿O es el destino el cuál nosotros mismos condicionamos?. ¡Seguramente sí!

Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... es que los dos estaban buscándose. Por soledad. Por insatisfacciones. Por carencias. Por necesidades que sólo las entendemos cuando nos damos cuenta de haber encontrado lo que buscábamos. O, simplemente, por ganas de revivir la vida, o de iniciar una aventura, respirando un nuevo aire a pulmón abierto y, hacerlo, como si fuera una ventana en que al abrirla vislumbráramos una nueva senda, un camino que tanto habíamos soñado andar por él. O, fue porque sí. ¿Por qué debemos explicarlo todo? Decididamente, no!

Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... siempre hay uno de los dos que transforma la primera palabra en puente. Hay canciones que hablan de eso! Por muy acompañados que estemos, en las decisiones importantes, estamos solos. Y esa primera palabra abre un torrente de palabras, palabras tan deseadas que al recibirlas —por ser tan deseadas— se convierten en caricias. Nadie encuentra lo que no está buscando. ¿Por qué crees que vos y yo nos encontramos? ¿Desde dónde venías acercándote? ¿Desde cuándo yo esperaba que llegaras? ¿Por qué yo? ¿Por qué vos? ¿Por qué nosotros?

¿Por qué crees que no te desviaste, con otro rumbo. ¿Por qué no fuiste en el blog de otro? ¿Por qué viniste al mío y escribiste unas palabras sencillas de corrección a un nombre equivocado que había escrito?. ¿El azar? ¡Estoy convencido que no! Ese comentario fue, es y seguirá siendo el puente más grande y consistente que hay en el mundo; un puente construido con palabras, con el respeto y el afecto de unas primeras palabras escritas a un desconocido. Sólo intuiste que por las historias que escribía, era un hombre que, escribiendo traslucía afecto, en mis sueños escritos, amaba. Oh maravillosa coincidencia, mundos que de pronto se acercaban con el calor y la necesidad del afecto.

Desde la lejanía más absoluta, desde la Patagonia chilena en un viaje que realizabas recibí tu mensaje, no hubieron océanos, ni montañas, ni lejanías que nos separaran. Ni tu continuo viajar por el desierto patagónico, lo impidieron. Posiblemente te esperaba, no sabía quién eras pero sabía que me buscabas. ¡Necesidad obliga! Siempre me cautivó el otro lado del océano, siempre admiré la maravilla de sus lagos, siempre soñé en la brisa suave de sus playas, de las olas que batían tu piel, en el sol que bañaba tu cuerpo y que daba a tu tez el color del infinito deseo...

¿Te detuviste tú, o fui yo quién lo hizo? No lo sé, pero por qué pensaste que uno de los dos se detuvo. ¡Nos detuvimos los dos! Nos detuvimos para que pudiéramos alcanzarnos y extender las dos ramas de nuestros brazos para fundirnos en el abrazo total, por qué ocurrió así y no de otra manera... ¿Por qué? Porque los dos estábamos buscándonos. Desde ese instante un hilo invisible nos unió, un hilo que nadie puede cortar, un hilo indestructible que ninguno de los dos pudo ya soltar. Finalmente, unos números, un código abrió nuestro etéreo Paraíso, en él, nuestras palabras adquirieron la dimensión esperada, los sentimientos se entremezclaron como un torrente, las risas y los lloros se complementaron, la dicha inundó nuestros espíritus. Nos hizo volar en lo más hondo, en lo más alto, nos arrancó gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque fueron de jubiloso dolor siempre, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer —aunque sea en el Paraíso— es una alegría que duele. La petite mort le llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos hace nacer.
© Lluís Busom i Femenia




viernes, 18 de diciembre de 2015

ODA AL GINKGO BILOBA | A los amantes Goethe & Marianne

Este escrito, esta Oda al Ginkgo biloba y a los amantes Goethe & Marianne, fue una idea compartida con la amiga Josefina Basualdo que quisimos dedicar al poeta, botánico y filósofo Johann Wolfgang von Goethe y a su amante Marianne von Willemer centrándonos en el espíritu de su bello poema Ginkgo biloba, escrito en 1815.

Ahora, también, me sirve como homenaje póstumo a ella, a mi amiga Josefina Basualdo, a su espíritu innovador, buscadora incansable de la belleza en todas las cosas de la vida, a veces incluso, encontrando la armonía y la perfección en las cosas más insignificantes, como fue esa hoja del árbol ginkgo biloba que ella amaba. Descansa en paz amiga Josefina. Un beso.


Oda al Ginkgo biloba | A los amantes Goethe y Marianne
Hace unos 280 millones de años, antes del periodo Triásico aparecieron los árboles Ginkgoaceae que alcanzaron su apogeo en el período Jurásico. Una familia de árboles extinguida con un único representante sobreviviente en la actualidad, el género Ginkgo con la especie Ginkgo biloba. Árbol dioico, el cual tiene sólo flores unisexuales; existiendo árbol femenino y masculino.

Millones de años después, ahora, podemos disfrutar de la frondosidad de nuestro árbol, el Ginkgo biloba que, al igual que el árbol plantado en el jardín botánico de Leiden, nuestro Ginkgo se trata de un árbol varón con un injerto de Ginkgo hembra y, al caminar, lo hacemos en un corto paseo matinal por el parque; paseo que se engalana con un perfume penetrante, fragancia a tierra mojada que tras la lluvia estival todo luce más fresco, más nítido, más brillante, como lucen las hojas verdes de nuestro árbol, ese árbol es el rey del lugar, el Ginkgo biloba.

Nos agrada sentarnos en el banco bajo su incipiente sombra mañanera que, majestuosamente nos ofrece serenidad, frescura y protección. Banco acogedor que a similitud del “Diván de Oriente y de Occidente” —poema escrito por Goethe— ocurre, al igual que en su poema, en esta Oda al Ginkgo biloba hay pedazos escritos por una mujer que, en principio, no se dieron a la luz. Es un tiempo de descanso que nos invita a reflexionar acerca de la preciosa vida de este singular árbol símbolo de la esperanza y de lo imposible.

Sus hojas son una unidad, divididas en dos, son el uno y el doble, son como alas de pájaro, alas de mariposa, manos entrelazadas de enamorados y conforman la perfecta simetría, asociándose, por tanto, a una relación de igual a igual. El poema de Goethe, al igual que nuestras palabras, simbolizan la unidad en la dualidad, el Este y el Oeste. Que, como dos amantes, se combinan, se entrelazan y conviven y, sin embargo, cada uno conserva su identidad. Y aquí radica la esencia de su profundo significado: Árbol milenario tan antiguo como el mismo amor. Cobijo de amantes: —Goethe y Marianne—, dueño de pasiones secretas, de los más opuestos rincones del mundo. Árbol sobreviviente a la masacre de Hiroshima, árbol que renace en dos mundos como el Ave Fénix.
© Lluís Busom i Femenia

Manuscrito original del poema “Ginkgo biloba”.
Publicado en la obra de Goethe 'West-östlichen Divan'





miércoles, 14 de octubre de 2015

LLUÍS COMPANYS | La huida a Francia


Cuando en el día de hoy, 15 de octubre del 2015, se cumple el 75 aniversario de la muerte —del asesinato por el gobierno franquista— del President de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys i Jover, es oportuno comentar algo —que es poco conocido— y que, posiblemente fue la principal causa por la que la policía española, ayudado por la Gestapo y, en una persecución implacable consiguiera después de infructuosas búsquedas, capturar al President de la Generalitat.

Las órdenes de su detención partieron del Ministro de la Gobernación del General Franco, Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco pidiendo a las fuerzas de ocupación nazi en Francia, la entrega de refugiados españoles que habían ejercido cargos democráticos en la República española. Todo ocurrió en la Francia ocupada militarmente por las tropas nazis después de la invasión ordenada por Hitler.

Me refiero exclusivamente a la odisea que tuvo que vivir el President Companys en su huida a Francia. Tras la ocupación de Cataluña por las tropas franquistas, el 5 de febrero de 1939 el President de la Generalitat, Lluís Companys i Jover se exilió primero a Perpiñán (Francia), trasladándose después a París para trabajar en la representación en el exilio de la Generalitat (Consell Nacional de Catalunya) acompañado de su esposa Carme Ballester y de su hijo —de su primer matrimonio—, Lluís Companys i Micó (Lluïset) (1911-1956) el cual, padecía una grave enfermedad mental. En 1933 cuando su hijo tenía 22 años y aún se encontraba estudiando sufrió un brote de hebefrenia catotónica, un tipo grave de esquizofrenia que empeoraba progresivamente. Fue sin duda en estos momentos aciagos de la huida, el que su hijo era una carga difícil con la que moverse en un país extranjero, pero que su padre asumía con todo el cariño con el que siempre le protegió; ese hijo discapacitado —Lluïset— fue siempre una fuerte preocupación para el padre.

A la entrada de las tropas nazis en Francia junio 1940 y, después de varios días de bombardeo de los nazis sobre París, la ambulancia que transportaba al hijo de Lluís Companys, —el Lluïset— fue inutilizada por completo y el hijo de Companys, como todos los demás acompañantes, huyeron despavoridos. El hijo de Companys, un hombre/niño de 29 años que no se valía por sí mismo, huyó atemorizado por la carretera en dirección sur, —sin la ayuda de nadie— andando completamente perdido en un país extranjero y solo. Nunca el padre encontró a su hijo, la búsqueda fue constante e infructuosa.

Fue por la pérdida de su hijo que Lluís Companys permaneció en Francia sabiendo el riesgo que corría —sabiendo que la Gestapo y la policía franquista— le buscaban para capturarlo. El intento de recuperar a su hijo fue, con toda probabilidad, el que no salvara su vida, ya que nunca quiso abandonar Francia sin su hijo. Por aquel entonces estaban  escondidos en una casa de dos plantas, de estilo bretón, en La Baule-les-Pins, un pueblecito de pescadores, hoy en día forma un sólo ayuntamiento La Baule-Escoublanc. Una población bañada por el Atlántico muy cerca de Saint-Nazaire.

El comisario de policía español, Urraca Pastor encargado por el gobierno franquista de la captura del President Companys había estado merodeando por La Baule-les-Pins muy poco antes de que la Gestapo detuviera al President Companys. Urraca Pastor y su equipo policial habían seguido todos sus pasos: primeramente estuvieron en su domicilio en Neuilly, en el Boulevard de la Seine, núm. 1. Después en las oficinas del Gobierno de la Generalitat, en la calle De la Pépinière, núm 21. También en la imprenta Solsona, donde se editaba “La Revista de Catalunya” en la calle Halle, también en la Fundación Ramon Llull. Más tarde el comisario Urraca Pastor y sus inspectores de policía juntamente con la Gestapo, registraron también otros domicilios del President, en Saint-Germain-en-Lave, en la calle Decamps, núm 45. Pero no lo encontraron en ninguno de esos domicilios, interrogaron a todo el vecindario para saber el paradero de Companys; nunca fue denunciado por ninguno de sus vecinos o por la gente que estuvo a su alrededor que compartía el secreto. Por tanto, Companys fue denunciado a la Gestapo, con toda seguridad por alguien que estaba fuera de París...

El día 12 de agosto de 1940, el matrimonio Companys, Lluís y Carme se dedicaron a quemar documentos, todos los documentos. Es conveniente recordar que todo eso ocurría en la Francia medio ocupada (la mitad noroeste)  por las fuerzas de Hitler, en la que por una razón u otra, la Gestapo podía presentarse en el domicilio de cualquiera violentándolo. La Gestapo no pudo encontrar ni un sólo documento en su casa, tampoco el día 13 de agosto, día de su detención, ni en los otros domicilios que registraron. Una vez detenido lo llevaron al Palacio Montagout, cuartel general de la Gestapo (“Hauptguartier”) en La-Baule-les-Pins, hoy “Villa Carolina”, fue en el jardín de Villa Carolina donde Companys y Carmen Ballester, su esposa, sin tener noticias de Lluïset, se vieron por última vez.

Companys fue extraditado el día 29 de agosto, la entrega del detenido se efectuó en la frontera de Irún. Como había sido juzgado en rebeldía en aplicación retroactiva de la Ley de Responsabilidades Políticas por un tribunal especial de Barcelona, sólo tuvo que ser juzgado y sentenciado en una jornada en consejo de guerra por un tribunal militar. El 15 de octubre de 1940 el President de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys i Jover, condenado en juicio sumarísimo por un tribunal militar del gobierno franquista, fue fusilado en Montjuïc. Su cuerpo sin vida encima de la tierra, constituye para Cataluña un símbolo de injusticia.
© Lluís Busom i Femenia

Texto sentencia condenatoria

martes, 25 de agosto de 2015

EVA & ADÁN | Un día en el Paraíso




Eva & Adán, un día en el Paraíso.
[Versión libre de la obra de Mark Twain, The Diaries of Adam and Eve (1893)]

Adán está sorprendido y enojado, de pronto otro ser ha aparecido en el Jardín del Edén y, no para de hablar, de decirme palabras que no conozco. No es exactamente como yo —ella me dice que es mujer— cuerpo atractivo, de piel muy fina y tiene un andar sinuoso. Me señala con el dedo y me dice, —eso se llama piedra!—  Francamente no sé por dónde ha venido esta criatura nueva de pelo largo, no me gusta es muy entrometida. En esta tierra prometida es —era dice ella— sólo para mí. Yo la cultivo y la tierra me ofrece los frutos para mi subsistencia. Siempre está siguiéndome a todas partes. No me gusta esto; no estoy acostumbrado a la compañía.

Adán, en el Jardín del Edén, es un trabajador nato, mientras cultiva la viña piensa que esa nueva criatura —ella dice que se llama Eva— está siempre en las nubes, porque empieza a darle nombre a las cosas sin importancia que, sin duda, no pueden hacer que la “viña” sea más próspera, ya que la viña —su viña de Chardonnay, uva del paraíso— es la obsesión de Adán.

Esta mañana estuve investigando la gran caída de agua. La nueva Criatura (Eva) la llama Cataratas del Niágara: el porqué no estoy seguro de saberlo. Dice que parecen la Cataratas del Niágara. ¡Ojalá no hablase; está siempre hablando!

—Yo le digo: esa no es una razón. ¡Es mero capricho!

Por eso no entiendo que Eva ponga nombre al musgo, a la nieve, a las olas, al mar, las flores, los árboles y a los pájaros y, a cuatro letras juntas, les llama poemas... son cosas que a mí no me preocupan, me pasan desapercibidas. Ella a tres o cuatro cosas rotas, les llama museo antropológico... no se cansa, es una máquina de valorar cosas, cosas que yo no había clasificado nunca, lo cual me irrita un poco.

La nueva criatura le pone nombre a todo lo que le aparece a sus ojos, antes de darme tiempo siquiera a protestar. Y siempre con el mismo pretexto —a eso le llamaré tal cosa—, eso es el fruto de la vid —la llamaré uva— y eso que cuelga de este árbol es el fruto del conocimiento, —le llamaré manzana y a esa que está enroscada en su tronco la llamaré: serpiente— y aquellos árboles —les llamaré peral, melocotonero y cerezo— para esta mañana he terminado, me voy a merendar. La nueva criatura (Eva) come demasiada fruta. Lo más probable es que se nos acabe. “Nos” otra vez: esa es la palabra que Ella suele usar.


Esta tarde ha juntado sus labios con los míos —dice que eso se llama beso, Smot— y que Smot equivale cariñosamente a llamarnos amor! Ha repetido y me ha dado un montón de besos con el cuerpo apretado y me dice que la serpiente le aconseja probar la fruta de aquel árbol llamado manzano y dice que la consecuencia será una enseñanza grandiosa. Yo tengo un fatal presentimiento y le aconsejé mantenerse lejos del árbol. Dijo que no lo haría. Preveo problemas...

Dice, con aparente sinceridad, que la Serpiente le aseguró que la fruta prohibida no eran las manzanas, sino las castañas. Entonces dije que yo era inocente, porque no había comido ninguna castaña. ¿O sí? Ya no me acuerdo! Creo que ella se ha agigantado como compañera. Me doy cuenta de que me sentiría solo y deprimido sin ella.

La fuerza de convicción de Eva es poderosa. Eva se suelta el pelo y aparece una hermosa cabellera muy sexi. Adán le sorprende el cambio de Eva con la cabellera sobre sus hombros y acaba aceptando, con gusto, la presencia de Eva, y ambos deciden comerse un buen frutero de uvas, ciruelas y una manzana. Adán la ama un jueves por la noche, porqué Eva ha dicho que ese día de amor, —se llama Jueves, del Deus Iuppiter—; fruto de este amor, aparece Caín, pero, al no tener ni idea del embarazo y el parto, la pareja no sabe que éste es su hijo, por lo cual Adán deduce que es un pez. —¡Un mero dice Eva!— Sin embargo Eva le toma cariño. Eva es mucho más sensible que Adán. Ella piensa que las cosas no son importantes aunque no tengan un uso.

Eva, oyendo refunfuñar a Adán, le dice:

—Yo le pongo nombre a lo que me sale de las pelotas, me bastan que sean hermosas para que sean tan importantes como ellas mismas. Y, ahora, para que no se me olviden los nombres que designo a las cosas, las anotaré en mi agenda azul cielo. Como te dije antes y consecuencia de nuestras maravillosas noches de amor, del afecto que ha nacido entre nosotros, los dos en la intimidad nos llamaremos Smot, me gusta, tiene enjundia! También la anotaré en mi libro.

Eva es incorregiblemente decidida y se pasa el día mirando las estrellas, la luna, jugueteando con animales y dándole nombre a las cosas, lo cual, irrita mucho a Adán, pero después de tanto insistir con sus ideas dando valor a las cosas por su nombre y, gracias a la hermosura del cuerpo que adorna a Eva como hembra...  vuelve sensible a Adán como la mantequilla —así lo acaba de nombrar Eva—, se vuelven a amar más Jueves, cosa que sin saber por qué, les ha unido mucho más que las estrellas...

—Al principio, creía que tú, Eva hablabas demasiado; pero ahora me entristecería que tu voz se silenciara y desapareciese de mi vida. ¡Smot, bendita sea la castaña que nos unió y me enseñó a conocer la bondad de tu corazón y la dulzura de tu espíritu! Cuando pienso en todo lo que ha sucedido en el día de hoy, —en tan sólo 24 horas— el Jardín se ha desvanecido, ahora me parece un sueño. Era hermoso, de una hermosura insuperable; y ahora se ha perdido y no lo veré nunca más. He perdido el Jardín, pero te he encontrado a ti, Eva, hemos encontrado el Paraíso y estoy contento. Sé que tú, Eva me amas muchísimo; yo te amo con toda la fuerza de mi naturaleza apasionada y esto, creo, es lo propio de mi edad y de mi sexo. Si me pregunto por qué te amo, Smot, me doy cuenta de que no lo sé, y realmente no me importa demasiado saberlo. Me doy cuenta que donde quieras que te encuentres, allí, contigo está el Paraíso.

—¡Tal cual, Smot querido, eres mi amigo, mi amante, mi compañero y mi confidente —a eso lo llamaré fidelidad—

[Versión libre de la obra de Mark Twain, The Diaries of Adam and Eve (1893), interpretación de Lluís Busom Femenia]  

La adaptación que he realizado de la obra de Mark Twain es un pequeño homenaje a Josefina, la mujer que me acompañó y compartimos el último Paraíso vivido. Este escrito dedicado a ella, fue leído y aprobado por Josefina con algún aporte efectuado por ella misma y que, como siempre, supo redondear, corregir y mejorar el escrito. Aporte realizado pocas semanas antes de morir y que, ahora, quedarán para siempre escritas en recuerdo de un gran amor.

Se han utilizado obras de Fernando Botero para ilustrar este relato.

domingo, 8 de febrero de 2015

IL BALLO DEL DOGE | Carnaval de Venecia



Il Ballo del Doge
Carnaval de Venecia
Esta noche nos adentramos en el más glamuroso de los carnavales, el Carnaval de Venecia. Un evento preparado con todo cuidado; todos los detalles que se exigen para poder ser protagonista en Il Ballo del Doge, los hemos cumplido. Concurrir en este baile hay una infinidad de exigencias que se tienen que atender para poder ser admitido. Este año se celebra, dentro del carnaval de Venecia, la XXII edición de Il Ballo del Doge, el baile de máscaras más famoso del mundo, una noche excepcional con espectáculos del más alto nivel. Es el sueño veneciano, el evento considerado el más exclusivo del Carnaval de Venecia realizado en los espléndidos salones del Palazzo Pisani Moretta.

La palabra Doge viene de antiguo y significa  El Dux (del latín dux, líder) o Dogo, adaptación del veneciano Doxe y, este a su vez, del latín Dux. El Dux era el más alto cargo oficial de la República de Venecia, vigente durante más de mil años, entre los siglos VIII y el siglo XVIII.



Para participar en Il Ballo del Doge hay varias categorías y, por tanto, precios y posibilidades (de 800 a 3.400 Euros) para poder acceder al baile atendiendo las exigencias de la dirección. Únicamente voy a referirme a los tickets más exclusivos. Dentro de los VIP hay tres categorías que dan acceso a primera hora del programa (20:30) la más cara es: Entrada VIP Súper + vestuario “Over the Top” 3.400 Euros. Hay seis categorías más con horarios postergados, con trajes inferiores y, por tanto, con accesos restringidos.

Además hay servicios complementarios que añaden confort y brillantez a la cita y que son: Maquillaje y peinado. Suministro de vestuario para el hotel. Traje de recogida en el hotel. Entrega de vestuario y recogida. Nombramiento de fotos. Traslado en taxi acuático privado.


En los tres pisos del Palazzo Pisani Moretta serán evocadas emociones, seducciones y sugestiones que se vivirán hasta las cuatro de la mañana. Il Ballo del Doge de este año tiene como lema Cupido in Wonderland (Cupido en el País de las Maravillas). Este año el evento coincide con el Día de los Enamorados, San Valentín, una fecha propicia para adentrarse en el juego, o juegos del amor, en que nuestros sentidos se convierten en protagonistas de una noche mágica. Todo en una atmósfera envolvente que predispone a dejarse llevar por la fantasía de una noche mágica, noche de seducción festiva, festiva y transgresora. Un escenario de fiesta donde la arcana intimidad está asegurada.


Los huéspedes serán acogidos por una escenografía espectacular rica en referencias: espectáculos suntuosos, con monumentales y surrealistas vestidos ideados por la modista veneciana y realizados en el laboratorio de sastrería del genio creativo de Antonia Sautter. 


Las espectaculares escenografías de sus artistas, envuelven a la concurrencia en un mundo de ilusión que por unas horas lo convierte en realidad, un espectáculo envolvente de emoción colectiva en la que convergen el arte, la cultura, la plasticidad y la creatividad más genial!


Penetramos en este universo desconocido, nuestros sentidos se agudizan, la iluminación es cuidadosamente discreta, la atmosfera es envolvente, el  murmullo de voces y cuchicheos se hacen intensos, una música suave envuelve sonidos y palabras se confunden con el ruido de lo brindis y el roce constante de los vestidos de época forma parte de ese murmullo especial del baile.


Transitamos por uno de los espaciosos salones en los que están dispuestos bufetes con viandas, canapés y pequeñas delicatessen primorosamente expuestas, aperitivos amablemente servidos atendido por camareros perfectamente vestidos de época. Il Ballo del Doge, es el baile más suntuoso del mundo. El esplendor de Venecia no puede ser de ninguna manera despreciado como un mero truco de las apariencias, escribió el biógrafo de la ciudad-Estado John Julius Norwich. Pero como ninguna otra gran belleza, es agudamente consciente del impacto que causa en los demás. Una pequeñez dentro de la grandiosidad del ambiente mundano que no concuerda con el hábito dieciochesco.



Poco a poco los ambientes se confunden, público y artistas se ven envueltos por las máquinas de vapor las cuales convierten los salones y el escenario en un espectáculo glamuroso; la niebla vaporizada se mezcla con todos. Los focos de colores, la niebla vaporizada contribuyen a formar un espectáculo total, todos forman parte del espectáculo. La música contribuye también a generar un ambiente irreal donde las luces, la niebla, las sombras y los espejos distorsionan la realidad.



 Il Ballo del Doge no es solamente un baile. Es un evento, una experiencia única, una emoción creciente, un sueño soñado. Es la fiesta de carnaval más exclusiva, glamurosa y mundana. Es la fiesta reina por excelencia del Carnaval de Venecia, una noche única en una ciudad única al mundo. Il Balo del Doge es considerado el más exclusivo baile en trajes de época del mundo. Un mundo de fantasía creado por Antonia Sautter, diseñadora estilista y sastre de vestidos de época; fundadora y directora artístico del evento, alma de esta exultación de lujo y elegancia.


Il Ballo del Doge es, en efecto, el acontecimiento veneciano, mágico y elegante, de participar en una etérea dimensión dieciochesca en las que la Serenísma República de Venecia alcanzaba su apogeo lúdico y que es representada gracias a los trajes, a la escenografía y a los decorados artísticos creados y presentados por Antonia Sautter que, como la define en el Sunday Times, “inventa máquinas escénicas con los engranajes más fastuosos y espectaculares”.