miércoles, 8 de junio de 2011

CRISTOBAL COLÓN, CATALÁN DE MALLORCA


Monumento a Colón y el apellido Femenia
El monumento a Colón de Barcelona señala a tierras donde están los orígenes del apellido Femenia.

El monumento a Colón, uno de los más emblemáticos de la ciudad de Barcelona, tiene una altura de 60 metros y en su interior alberga un ascensor cilíndrico con capacidad para 4 o 5 personas que sube hasta un mirador con vistas panorámicas sobre el Puerto y el casco antiguo de Barcelona. Fue levantado con motivo de la Exposicón Universal de 1888, como símbolo de la vocación marítima de Barcelona; conmemora el recibimiento oficial de Cristobal Colón por los Reyes Católicos a su regreso del descubrimiento de América. La estatua representa a Colón con el brazo derecho extendido y el dedo índice señalando hacia el mar.

Muy pocos barcelones saben que el dedo de Colón no señala a América, ya que es creencia generalizada que la estatua de Colón [7,20 metros de alto] con el brazo extendido con el dedo índice [de medio metro de largo] está señalando a América, es decir, señalando a las tierras que descubrió. Pero no es así, su dedo no señala a América, para que señalara al 'Nuevo Mundo' debería señalar en dirección opuesta, es decir, a la montaña del Tibidabo, que es la dirección Oeste donde está América del Norte y, en el supuesto que debiera señalar a la isla de Santo Domingo —bautizada por Colón con el nombre de La Española— el dedo de Colón debiera señalar en dirección Oestesudoeste y no orientado al Sudsudeste como en realidad señala. Señala a Mallorca!

La razón esgrimida es que los barceloneses no entenderían que la efigie de Colón señalara a la montaña, es decir, tierra adentro, omitiendo la realidad que, para señalar a las lejanas tierras de América se debe, —desde la ciudad de Barcelona— cruzar toda la peninsula Ibérica. Lógicamente, personas e instituciones, interesadas en arrimar el ascua a su sardina, han buscado razones para justificar dónde señala el dedo de Colón: unos a Génova, los interesados en la teoría de que Colón era genovés; otros que señala la ruta que hizo Colón, ya que sus naves partieron del puerto de Palos de la Frontera (Huelva). Pero nada de eso es cierto, es posible que lo que voy a decir para algunos que son los 'pseudo guardianes de la esencias patrias' les pueda sonar a herejía y anatema.



Como que el monumento que tenemos en Barcelona, su efinge señala con su dedo inequivocamente a tierras de Mallorca y, por tanto, son las mismas que dieron origen al apellido Femenia. No veo razón en contrario, sobre todo los que tenemos el apellido Femenia, señalando como indica la efigie de Colom tierras mallorquinas —esto es indudable— y, siendo nuestros orígenes forjados en esas mismas tierras mallorquinas, podamos —arrimando el ascua a nuestra sardina— pensar, con toda legitimidad, que Colom señala la tierra del origen de nuestro apellido. Nacido en la alquería Femenia cercana a Santa Margalida y Muro. Este dato está documentado y aparece por primera vez en 1273 un tal Mateu Amh, nombrado Maymoni de Femenia y que en 1296 pasa a ser conocido como Maimó de Femenia.


Cristobal Colón era de origen catalán:
Hace muchos años me interesó este tema de los orígenes de Cristóbal Colón, hará unos 25 años se publicaron unos documentos que sustentaban la teoría -documentada- del librero, escritor y bibliófilo Josep Porter Rovira, reconocidísimo coleccionista de libros de Cristóbal Colón y creador del Instituto Porter de Bibliografía Hispánica. Porter publicó una treintena de documentos que sustentaban la tésis de los orígenes de Cristóbal Colon como catalán.


El primer mapa que recoge América es de 1500, el de Juan de la Cosa, hecho con dos pieles empalmadas y donde se recoge Cuba, Florida, el Orinoco, zonas que curiosamente no se descubrirán hasta diez años después, lo que levanta la polémica sobre si Colón ya había estado en esa zona antes del descubrimiento.


Contradicciones y confusiones.
El apellido Colom y la 'm' catalana final de palabra.
Del Almirante, no se conserva un solo documento autógrafo en que se pueda comprobar la firma con su apellido. El cual tuvo las siguientes variantes 'Christoferens', 'El Almirante' y 'El Viso-Rey'. Sí hay documentos originales en que puede observarse el carácter catalán de la 'M', [Colom] circunstancia que aparece en numerosos apellidos catalanes que fueron transformados y castellanizados con la letra 'N' substituyendo la 'M' catalana.

Esta anomalía de los nombres de escritura catalana terminados en 'M' como es el caso de mi nombre [Busom] me ha producido innumerables disgustos, —siempre en el ámbito castellano— padeciendo un verdadero suplicio. He tenido tantos problemas que tuve que recurrir al Ministerio de Justicia como consecuencia del error 'castellanizante' de mi nombre inscrito con 'N' efectuado en el Registro Civil, sin duda por alguien que —siguiendo las reglas ortográficas castellanas sabiendo que no existen palabras terminadas en 'M'— modificó mi nombre castellanizándolo con la terminación 'N'. Por tanto soy muy comprensivo con la modificación castellanizante del apellido de Cristobal Colom.






Se considera que el mapamundi del geógrafo alemán Martin Waldseemüller, realizado en 1507, es el primero en designar con el nombre de América las tierras transatlánticas recién descubiertas, como reconocimiento a la labor de Américo Vespuccio, quien comenzó a trazar los mapas en sus viajes por el continente tras instalarse en Sevilla al servicio del rey Fernando (en 1508).


  
En este detalle agrandado se puede observar una parte del mapa conocido como ''CERTIFICCADO DEL NACIMIENTO DE AMÉRICA, fechado en 1507 y que se encuentra en poder de la Biblioteca del Congreso de los estados Unidos.





Cosmographiae Introductio.

En el detalle puede leerse: Un cuarto continente fue descubierto por Americus Vesputius. No hay ninguna razón de peso para no dar a esta parte del mundo el nombre de su descubridor Americus, un hombre ingenioso y de mente clara. Por tanto se debería dar a estas tierras el nombre de Amerige, es decir Tierra de Americus, o America, pues también Europa y Asia llevan nombre de mujer. (Transcripción de las palabras de Martin Waldseemüller)


Otros ejemplos documentados:
En la parte final (colofón) de una carta del propio Colom relatando el descubrimiento de América en 1492, en el que puede leerse el nombre del 'descubridor' Colom. Manuscrito que se conserva en el Archivo de Simancas.
En otros documentos de 1543 redactados en Barcelona por el notario Joan Geroni Canyelles reclamando la herencia de Colom en interminables pleitos se puede constatar que todos los descendientes del Almirante se llamaban Colom.

En un antiguo atlas catalán de Mallorca, de 1375 realizado por el cártografo Jafuda Cresques aparece la toponimia de 'Port Colom', derivada de la de 'Porti Colombi' en una mapa del siglo XVII, este documento se conserva en la Biblioteca Nacional de París. Apareciendo, más tarde, otro mapa en el siglo XVIII, ya castellanizado por 'Puerto Colón', obra del cartógrafo Tomás López.

Documentos que lo acreditan:
a) -El descubridor de América se llamaba Cristòfer Colom y no Colón, ni Colombo, como se ha venido admitiendo. Sobre esto no queda ninguna duda.


b) La carta (a la derecha) que de regreso del descubrimiento le escribió Colom a Lluís de Santángel, ''escriva de ració'', estaba escrita en catalán, lo que permite pensar que ésta era sin duda la lengua nativa de Colom, así como lo era la de Santángel, oriundo de Valencia.

c) En la carta de la izquierda escribe la isla de ''Sant Salvador'' (terminado con nt tal como se escribe en catalán)

d) Existió un corsario de nombre Colom, acerca del cual y de sus siete naves armadas se prevenía a los navegantes. Posiblemente el hecho de haber sido Colom corsario, motivó que luego en sus tratos con los reyes Fernando e Isabel, y aún posteriormente, no diera muchas o ninguna precisión acerca de sus orígenes y de sus anteriores actividades.


Copia documento de Giovanni de Borromei (1494)

e) Según una carta —de la que tengo fotocopia del documento— de Giovanni de Borromei, fechada en 1494, Colom le había manifestado confidencialmente a Pedro Màrtir de Anghiera que era mallorquín y no de la Liguria. Parece ser que por razones políticas y religiosas —posiblemente Colom era judío—, unida a la actividad de corsario le habían hecho esconder sus orígenes.

[Josep Maria Millás y Valliorosa, eminente catedrático de lenguas semíticas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona, presentó una comunicación a la Real Academia de Bellas Letras, de Barcelona destacando la importancia de este documento, certificando la autenticidad y el valor histórico de la afirmación hecha por Giovanni de Borromei].



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jueves, 2 de junio de 2011

MI ESPÍRITU FLOTA POR MURUROA (POLINESIA)



Esta es una pequeña historia de cómo mi espíritu se encuentra en la Polinesia francesa. Un rastro de mi vida, un vestigio inmaterial de mi existencia se encuentra allí para siempre. Pero como toda historia tiene un principio y éste se refiere a los primeros pasos que di en mi niñez, los cuales de alguna manera, me llevaron a esa parte maravillosa de la naturaleza que una parte de los científicos y su ciencia maligna la ha convertido en un lugar maldito.

Los recuerdos que tenemos de nuestra infancia son aquellos que nos han sido transmitidos por el entorno familiar y, de forma muy especial, por nuestra madre que es la que vive la cotidianidad y nuestra evolución cuando somos niños, así como todo aquello que hace referencia a nuestro aprendizaje. Es la madre la que va anotando los distintos logros y superaciones que nos son propias de la infancia. Esta pequeña historia va sobre estos recuerdos, los que mi madre, en forma de anécdota, me transmitió.  


Hay una aclaración previa para ubicar en su contexto la historia. Mi madre nació en Montevideo (Uruguay), fue un nacimiento por azar. Su padre Juan Bautista, un trotamundos nacido en Valencia había emigrado en busca de fortuna a tierras de Argelia. Se necesitaban colonos para trabajar en las tierras fértiles de aquella región en aquellos años colonia francesa considerada muy próspera. Pero lo que encontró más que fortuna fue el amor de una chica, nacida ya en Argelia y, por tanto francesa por nacimiento, pero española por parte de sus padres también valencianos que, como mi abuelo, hacía ya años que habían ido a esas tierras con la misma pretensión.

Mi abuelo se casó con María, la que sería mi abuela, en la población de L'Alma. Rápidamente vino al mundo su primera hija Rose y al cabo de un año, tengo que suponer que las ansias por conocer nuevos mundos bullían en su cabeza hasta que consiguió hacer las Américas. Digo bien hacer las Américas porque en pocos años conoció varios países de América del Sur, mientras buscaba el país definitivo en que asentarse. Allí donde residía rápidamente venía un nuevo heredero a ampliar la plantilla familiar. Así ocurrió en Montevideo con mi madre, en Córdoba (Argentina) con mi tía y culminó la plantilla familiar en Lima (Perú) con dos tíos que vinieron seguiditos. Es posible que el peso de la familia ya no debió permitir nuevas aventuras para descubrir otras repúblicas de Sudamérica. En Lima, seguramente las responsabilidades familiares debieron facilitar que se asentara definitivamente y, allí permaneció hasta el resto de sus días.

Mi padre otro trotamundos incansable, después de 20 años de dar la vuelta al mundo, viajando por toda Europa (Francia, Italia, Alemania, Países Bajos, Suecia)  y América (USA, México, Cuba, Venezuela, Argentina, Chile) finalmente recaló en Lima. Parece ser como si Lima tuviera algo especial en el que a los trotamundos hubiera un clima que los apaciguara y, empezaran a sentar cabeza. Lo cierto es que mi padre se casó con mi madre y se vinieron a Barcelona en viaje de novios para quedarse a residir definitivamente en la capital catalana.  

Mi madre recién llegada de América tenía el encargo materno de ir a visitar a la familia que vivía en Argel.  Cuando yo tenía un poco más de doce meses mi madre se dispuso a efectuar ese viaje a Argelia para conocer a su familia. Supongo que consideró que yo debía ir con ella por ser,  en la correspondencia familiar, el centro de todos los comentarios. Así que dispuso que fuéramos los dos.  Embarcamos en el puerto de Barcelona destino Argelia, en el buque 'Sidi-Mabrouk', a la llegada a Argel, capital, nos dirigimos a un pueblo muy cerca de la ciudad, llamado L'Alma, hoy en día, después de la independencia de Francia, se llama 'Boudouaou'.


Estuvimos dos meses en una casa de agricultores de parecidas condiciones en las que se vivían en los pueblos de Cataluña, casas que tenían su huerto con muchos árboles frutales, ahora puedo describirlo por las fotografías que tengo de esa estancia. Una sentado en una hamaca en medio de un caminito del huerto a la sombra de una higuera. Esas fotos y la del pasaporte que nos permitía trasladarnos a Argel, son los únicos recuerdos tangibles que tengo de mi estancia en Argelia. En la del pasaporte la foto de mi madre guapísima, jovencísima sosteniéndome a mí en brazos con la cara medio girada, supongo que como todo niño mi atención debería estar depositada en cualquier otra particularidad más atrayente que mirar las señales que, con toda seguridad, debía estar haciéndome el fotógrafo.
 
En la travesía de regreso a Barcelona, mi madre se mareó pasando un viaje endemoniado, pero a mí se me ocurrió dar por mí mismo los primeros pasos en el 'Sidi-Mabrouk'. Parece ser que la puerta del camarote no cerraba bien y se entreabría constantemente a cada golpe de mar.  Entonces yo gateaba salvando la puerta saliendo a pasear por cubierta andando como un cangrejo primerizo con el desespero lógico de mi madre que mareada tenía que perseguirme hasta alcanzarme. Tantas veces como la puerta se abrió yo salí a dar el paseo de rigor, esperando naturalmente que mi madre, una y otra vez, viniese a detenerme con el deleite por mi parte al haber descubierto uno de mis primeros juegos. Por tanto, la cubierta del Sidi-Mabrouk fue donde mis pies descalzos dejaron marcadas mis primeras pisadas en esa excelente madera de teca de Birmania.


El Sidi-Mabrouck fue un paquebote de 5.500 toneladas que hacía la ruta de Barcelona a Argel y que podía transportar a 181 pasajeros en las tres clases de pasaje. Este barco fue vendido a la marina francesa que, con el más estricto secreto de estado, lo trasladó junto con otros barcos a la Polinesia francesa, después de una larguísima travesía recaló en el paradisíaco atolón de Muroroa para ser sometido en 1993 a una de las pruebas nucleares francesas. El atolón está en el extremo sudeste del Archipiélago de Tuamotú. Un atolón es un anillo formado por un arrecife de coral que conforma una laguna cerrada, saliendo, a lo sumo, unos metros sobre el océano circundante.

Uno nunca llegó a imaginar que ese barco en el que dio sus primeros pasos el destino de ese fuera un destino tan horrible. No me gusta que mi espíritu que permaneció en ese barco durante tantos años, haya terminado sus días desintegrándose en la nada, dejando a ese paraíso de Mururoa de la Polinesia un rastro de contaminación y enfermedades para una población que recibió esas pruebas en secreto y con engaño. Mostrando a la población como símbolo de algo que transformaría la economía de una población necesitada de ayuda. Sólo recibió el estruendo más horroroso de un progreso maldito y, de un desarrollo construido sin ningún respeto y con la insana avaricia de la humanidad. Posiblemente algún resquicio de mis pisadas estén en forma de etérea ceniza depositada en un rincón de esa Polinesia que, un día ya muy lejano, fue uno de mis paraísos soñados.



Si alguien, algún día quiere recordar para bien mi persona, que traslade su pensamiento al paraíso de la Polinesia, allí mi espíritu flotará cercano a la isla de Tahití, allí me llevaron y allí permaneceré, seguro que mi espíritu de niño estará por allá, posiblemente estaré flotando en diminutas partículas imperceptibles bajo ese cielo azul intenso o adherido a la corteza de una palmera, o es posible que forme parte del caparazón de un cangrejo mutante y deforme, caminando con la misma inseguridad de cuando yo di los primeros pasos de niño,  pasos de cangrejo principiante subiendo por el tronco de una palmera hasta alcanzar sus frutos. Un fresco y riquísimo coco, abriéndolo con una técnica ancestral en la que, horadando uno de los tres puntos de germinación, son capaces de extraer con la pinza pequeña toda la sabrosa pulpa del coco. Ya no existe ningún habitante en Mururoa, el paraíso no existe todo es desolación, pero...  ¡Mi espíritu flotará por ese atolón como si aún fuera el paraíso de la Polinesia!
Lluís Busom i Femenia

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Varias fueron las campañas que realizó GREENPACE en contra de las pruebas nucleares en el atolón de Mururoa:


  
El Rainbow Warrior protagonizó el hecho más dramático de toda la historia de Greenpeace. En 1985, cuando se encontraba en Nueva Zelanda ultimando los preparativos para partir, una vez más, hacia la zona del Pacífico donde Francia realizaba sus ensayos nucleares, los servicios secretos franceses colocaron dos bombas en el casco y lo hundieron. El tripulante portugués Fernando Pereira murió en el atentado.

Un Tribunal Internacional condenó a Francia a pagar una indemnización a Greenpeace por el hundimiento del buque. Este dinero permitió a la organización adquirir un nuevo barco, bautizado Rainbow Warrior II, para continuar con las campañas de su predecesor, entre ellas, la oposición a las pruebas nucleares francesas en el Pacífico.

En 1995, como su predecesor, volvió al Pacífico para, en el décimo aniversario del hundimiento del Rainbow Warrior I, manifestarse en contra de las pruebas nucleares francesas. Precisamente en la fecha en que se conmemoraba este aniversario, el Rainbow Warrior II fue brutalmente asaltado por tropas francesas y finalmente terminó siendo apresado por estas al igual que el MV Greenpeace. 

jueves, 19 de mayo de 2011

ORIANA FALLACI «Me enamoré de las palabras»




Este escrito está dedicado básicamente a Oriana Fallaci y a una época en que era un lector voraz de sus crónicas. Quiero iniciar este escrito con una de sus frases de juventud cuando empezaba a escribir y que, en cierta medida, sirve para dar sentido a mis palabras:

«La primera vez que me senté detrás de una máquina de escribir me enamoré de las palabras, que brotaban como gotas, una a una, y se quedaban sobre la hoja... Cada gota se convertía en algo que, si hubiera pronunciado, se habría ido volando, pero sobre las páginas esas palabras se volvían tangibles»

Hace muchos años tuve que realizar por trabajo un par de viajes a Italia, en realidad eran mis primeros viajes profesionales. Llegué a la ciudad de Milán, de eso hace tanto tiempo que el Metropolitano de Milán no existía, le faltaba muy poco para entrar en funcionamiento, es decir, la compañía de transportes ATM (Azienda Transporti Milanesi) tenía la línea M1 casi totalmente construida pero aún no había sido inaugurada.

En España estábamos sufriendo la dictadura de Franco, la falta de libertades era total. En Cataluña como en Euskadi eran dos naciones dentro de la España unificadora que padecíamos con todo rigor la falta de libertades. Se había prohibido la enseñanza de nuestra lengua y a cualquier medio de difusión que no fuera en lengua castellana. Todo lo que pudiera respirar a independentismo o separatismo, era severamente castigado. Por aquella época, paradójicamente en España nacía el eslogan «Spain is different», promocionado por el Ministro franquista Fraga Iribarne. La imagen de una España de paella, toros, flamenco, guitarra y sol eran los temas de la España unificadora que se ofrecía al mundo exterior.

Llegado a Milán y terminada la jornada de trabajo por el que me había desplazado, pasé las horas que tenía libres buscando las películas que no había podido ver en España. El cine italiano era todo un referente para mí, un cine considerado mitológico, me refiero a películas de Fellini, «La dolce vita», «Boccaccio 70»«Otto e mezzo» y las primeras películas de Pasolini así como algunas españolas prohibidas en España, como Viridiana de Buñuel.

En aquella época el cine italiano tenía la fuerza de ser otro cine, un cine emergente, un cine real, cercano y cotidiano. Éste cine constituyó para mí una ventana cautivadora y de gran influencia sobre todo el cine de Federico Fellini

Su cine fue el que más me impactó, tanto por su narrativa, como por los temas tan personales que filmaba. También por saber contar historias maravillosas, saber mostrarnos su hastío por el fascismo que oscureció su infancia y que supo mostrar en la mayoría de sus películas. Un universo felliniano, descriptivo y costumbrista representaba en la pantalla todo aquello que vio y le fascinó, sus sueños y sus pesadillas, un Fellini insuperable por su capacidad de saber expresar en imágenes un mundo sensible y lleno de humanidad. Italia fue un constante descubrimiento de un país que nos llevaba muchos años de ventaja.


Pocos meses después hice el segundo viaje y me encontré a Milán en plena campaña política para las elecciones generales. Me impresionó ver la libertad política de un país en comparación con el nuestro. Comprobarlo por mí mismo no era lo mismo que leerlo, pasear por las calles de Milán y verlas llenas de propaganda política, un océano de ideas en libertad con eslogans y propaganda que cubrían todas las calles. Los mítines en plena calle, los coches con altavoces anunciando sus campañas de partido, la hoz y el martillo del partido comunista, algo impensable en España, me dio una visión real de algo que sólo conocía en la teoría de los libros y del cine.

De estas circunstancias nació mi admiración por su cultura italiana y por la libertad que los italianos gozaban y que en nuestro país no disfrutábamos por la mordaza de la dictadura. Con toda seguridad estos motivos y, por alguno más de tipo familiar que no viene al caso me hizo tomar la decisión de aprender el italiano. Contraté un profesor particular y por consejo del profesor acompañé las clases con lectura de periódicos y revistas italianas. Me suscribí a la revista política «L'Europeo» Allí descubrí la cultura y a la difícil situación política italiana de aquellos años. Eran «Gli anni di piombo» (los años de plomo).


Como consecuencia de la creciente subida en las elecciones parlamentarias de junio del '76 del Partido Comunista Italiano (PCI) alcanzando el 34 % de los votos y ante el temor de que pudiera llegar a gobernar se produjeron una serie de ofensivas para desestabilizar el país y contrarrestar el poder de la izquierda. Todo estaba encaminado para que, al tiempo que se combatía el PCI, se creaba la ''estrategia de la tensión'' intentando facilitar a un supuesto y eventual régimen neofascista para hacer frente al emergente PCI.

Se creó una red clandestina ''Operación Gladio'', conocida simplemente por GLADIO que operó en Italia vinculada a los Servicios Secretos de la OTAN y auspiciada con recursos económicos e inteligencia por la CIA. Y cuyo lema en latín era ''Silendo libertatem servo'', el cual significa "En silencio, preservo la libertad".

Se pretendía simple y llanamente que el Partido Comunista Italiano no llegara al Gobierno. Los ''años de plomo'' hubo atentados muy difíciles de de entender y saber la autoría. Fue un magma de organizaciones complicadas que van desde los soldados clandestinos de GLADIO, los servicios secretos militares, servicios de inteligencia y organizaciones fascistas. El resultado una serie de atentados terroristas que trajeron 500 muertos y más de mil heridos y mutilados. (Atentados terroristas: 1969 Piazza Fontana. 1974 Piazza Loggia en Brescia. 1974 Tren Italicus, de Roma a Munich. 1980 Estación de Bologna). Todo ese magma aún más complicado con la quiebra del Banco Ambrosiano


Roberto Calvi ''el banquero de Dios'', presidente del Banco Vaticano, asesinado encontrado ahorcado en el ''Ponte dei Frati Neri'' sobre el Támesis... La logia masónica P2, el dirigente de la GLADIO, el fascista y Gran Maestre de la Logia Masónica, Lucio Gelli y, en 1981 reveló varios nombres como parte de un voluminoso listado que evidenció la implicación en la logia P2 de numerosos militares, funcionarios del gobierno, industriales y políticos italianos y extranjeros, entre ellos Silvio Berlusconi y Víctor Manuel de Saboya. Pero por sobre todas las cosas descubrí, a través del magazine L'Europeo a Oriana Fallaci y, sus admirables crónicas de corresponsal por todo el mundo.




Oriana Fallaci periodista y escritora, corresponsal de guerra, sobre todo en Medio Oriente y Vietnam, entrevistó en los años 60 y 70 a los personajes más importantes del mundo, entre ellos Yasser Arafat, Golda Meir, Indira Gandhi, Henry Kissinger, Mao Tse Tung, Robert Kennedy. Cuando era corresponsal de guerra en el Vietnam. Recuerdo un artículo en que en las primeras palabras sentenciaba:
«Quando morirò andrò in Paradiso perché su questa terra ho vissuto all’Inferno. Vietnam, 1967».
«Cuando muera iré al Paraíso porque sobre esta tierra ya he vivido en el infierno»

O describiendo, un año después, en la vigilia de los Juegos Olímpicos de México cuando fue herida de una ráfaga de ametralladora en Ciudad de México, en concreto en la Plaza de las Tres Culturas, en la que murieron centenares de jóvenes. Oriana se la creyó muerta y llevada al velatorio pero un cura se dio cuenta que aún estaba viva. Su crónica la dictó en una cinta magnetofónica ya que no podía hacerlo en su máquina de escribir, unas cintas en las que se recogen los lamentos por sus heridas durante su estancia en el hospital. La revuelta estudiantil fue aplastada por el ejército mexicano y... por unos misteriosos hombres con guantes blancos que, aún hoy después de más de 40 años, nunca fueron identificados.


Crónica a crónica mi admiración crecía, estaba totalmente cautivado por esa mujer. Poco a poco Oriana se convirtió para mí en un gigante intelectual, la mujer que escribía como un ángel, que entregaba el corazón en todos sus actos de su vida. Ponía pasión en cada acto de su vida y esa pasión se traslucía en sus escritos.

De la misma forma que ella, yo también me enamoré de las palabras, de las palabras que surgían de su máquina de escribir. Sus palabras fueron calando como lluvia fina e imperceptible en mi alma, mi admiración creció sin cesar, su figura se fue agigantando hasta que me di cuenta de que me estaba enamorando de sus palabras, de su arrojo personal y de cómo sorbía los instantes de su vida. Llenaba sus crónicas expresando y compartiendo sus vivencias que llegaba directamente a mi ser.  Su carácter duro e inflexible se convertía, paradójicamente y en ocasiones, en un ser rebosante de ternura, en sus crónicas daba su corazón, en cada entrevista era adentrarme en un mundo nuevo, en cada artículo crecía mi admiración que rayaba en lo sublime. Me compré alguno de sus libros, me gustaban, pero nada superaba sus crónicas, sus palabras me sonaban musicales, etéreas y hasta más cercanas.

Soñé con esa mujer como sueña con un mito, con ella descubría demasiadas cosas para que no me cautivaran, una nueva lengua que me abría un escenario con una amplitud desconocida. Quería ser protegido por esa mujer exigente y tierna. Comencé a escribir, en un italiano escolar, un diario íntimo y secreto confesándole mi admiración y un afecto que se agigantaba día a día. Sus anhelos y sus deseos personales, los hice míos.  

Escribía en mi diario las primeras frases de amor, apasionadas frases de amor, buscando palabras en el «Zanichelli» que expresasen lo que yo no sabía decir. Pensamientos reflexivos escritos con un cariño desconocido, palabras escritas que me acercaban tanto a ella que era como si compartiéramos un secreto. Yo repetía sus frases de alguna entrevista como si me pertenecieran. Recuerdo cuando en un viaje ella estuvo a punto de perder las cintas magnetofónicas en las que gravaba las entrevistas, entre ellas se encontraban las de Golda Meier y, Oriana se expresaba así:
«Creí haber perdido mis cintas, mis preciadas cintas... forman parte de mí!»
Amaba a todo lo suyo, con apasionamiento! Después entró en la vida de Oriana, el poeta y héroe de la resistencia griega Alexandros (Alekos) Panagoulis su gran amor, entró arrollándolo todo, pero nunca lo consideré un adversario, Alekos fue también mi amigo secreto. Oriana era así, un carácter luchador y fuerte. Amada y odiada y una auténtica pesadilla de los poderosos a los que entrevistaba.


Oriana Fallaci & Alexandros Panagoulis


Oriana Fallaci, autora de muchos y buenos libros, hay uno que describe la historia de Alekos Panagoulis, su gran amor, historia contada por ella misma en sus crónicas periodísticas a las que yo seguía semana a semana a través de la revista L'Europeo.



Después escribió el libro «Un hombre». En ese libro relata todos los entresijos de la dictadura de los coroneles en Grecia donde ella estuvo mucho tiempo como corresponsal. Había ido a entrevistar al héroe de la Resistencia griega Alexandros Panagoulis. Se enamoró de él nada más verlo. Allí vivió el gran amor de su vida con él, un amor compulsivo y auténtico ya que sus caracteres se parecían como dos gotas de agua

«El día que conocí a Alekos, en el 1973, tenía el rostro de un Jesús crucificado y a sus 34 años parecía mucho más viejo. Sobre sus mejillas pálidas ya se hundían algunas arrugas, entre su pelo negro algunos mechones blancos y sus ojos llenos de melancolía. ¿O de rabia? Aunque en el momento en que se rió, ni el mismo se creyó su risa. Fue una risa forzada, de poca duración, como el estallido de un fusilazo. Enseguida sus labios volvieron a cerrarse en una mueca amarga y en aquel gesto buscó en vano el recuerdo de la salud y la juventud. La salud la perdió, junto a la juventud, el momento en que fue atado por la primera vez a la mesa de tortura y le dijeron:  «Ahora sufrirás tanto que te arrepentirás de haber nacido»

Enseguida entendí que no se arrepintió de haber nacido, no se arrepintió nunca. Entendí enseguida que era un hombre que el morir se convierte en una manera de vivir, gastó bien la vida. Ni las torturas más atroces ni la condena a muerte ni a tres noches pasadas en espera del fusilamiento ni la cárcel más inhumana, ni los cinco años que pasó dentro de una celda de cemento de un metro y medio por tres, le doblegaron»

Verso compuesto en la cárcel militar de Boiati.

 MI DIRECCIÓN  Un fósforo por pluma
 Sangre derramada en tierra por tinta.
 El envoltorio de una gasa olvidada por hoja.
 Pero qué escribo?
 Quizás sólo tengo tiempo para mi dirección.
 Extraño, la tinta se ha coagulado.
 Os escribo  de una cárcel.
 En Grecia.

 Cárcel militar de Boiati. Junio, 1971
Cuando acabada la dictadura, Panagoulis se presentaba como candidato a las elecciones, Panagoulis fue asesinado en extrañas circunstancias, seguramente por los servicios secretos de los coroneles camuflados después de su caída de la dictadura misma. Temían ser desenmascarados. El drama personal de Oriana con este suceso fue doble, ya que perdió también el hijo que de Panagoulis esperaba.
«Vi su automóvil Fiat color verde, la llamábamos nuestra 'Primavera', estaba reducido a un montón de hierros retorcidos y me dirigí a la cámara mortuoria. Entre la muchedumbre, habían médicos y abogados llegados de Italia para efectuar una súper pericia. Para poder ver el cadáver me pidieron la autorización del ministro de Justicia a través de dos funcionarios que nunca llegaron. Me cansé de esperar y exigí el número de teléfono del Sr. ministro y fui a llamarle por teléfono desde una cabina. No fui nada amable. Le dije que con autorización o sin  ella yo habría entrado en aquella cámara mortuoria. El interior de la cámara mortuoria era una caja blanca iluminada por luces de neón. En la primera taquilla a mano izquierda, estaba Alessandro Panagoulis: 
Estaba muy cansada y me he apoyado en el muro. Me ha sacudido el destello de un flash. Han hecho cerrar la ventana, y luego nos han enseñado las fotografías de Alekos después de la autopsia. Se justificaron que así me habría hecho menos impresión verlo. En las fotografías Alekos estaba tendido sobre una mesa, desnudo, como cuando lo torturaron en 1968 en la central de la policía militar. La única diferencia fue que aquí no tenía las manos y los pies atados. Muchas fotografías me ofrecían a mi vista detalles horrorosos de sus heridas. Otras, con sus órganos extraídos. El médico griego me explicó que le estalló el corazón, que el hígado se rompió en 19 puntos, que el bazo había desaparecido, el fémur derecho se estrelló en mil pedazos.

Estaba ya arrepentida de estar allí, tenía ganas de escapar para no ver su cadáver como en las fotografías. Abrieron y tiraron fuera el cajón de la taquilla frigorífica: sobre una tabla metálica un paquete ensangrentado. Lo han abierto y lo destaparon, apareció Alekos durmiendo serio, serio, con una cara blanca, blanca. Me arrodillé delante de él y le acaricié el pelo... no puedo decir más, o quizás no quiera contaros cuál es el olor del odio» 


Alekos Panagoulis como afirmó Oriana fue la sabiduría del poeta que luchó contra los molinos de viento, combatió por una Grecia mejor, en fin por una sociedad que crea en el Hombre.

Oriana no tuvo piedad con Henry Kissinger ni con William Colby, Director de la CIA. Colby había declarado que los Estados Unidos tienen el derecho a actuar ilegalmente en cualquier región del mundo. Oriana siempre sospechó que en la muerte de su compañero, el heroico Alekos Panagoulis obraron los resentimientos de alguno de ellos, o de los dos.

La escritora italiana después de un tiempo retirada por su grave enfermedad luchando contra un cáncer al que lo elevó a la categoría literaria nombrándole «el otro» Oriana vivía gran parte del año en Manhattan totalmente aislada. Pero el destino quiso que, el 11 de septiembre del 2001, el Apocalipsis se abriese a poca distancia de su casa con el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York. En el libro «El Apocalipsis» (Oriana Fallaci se entrevista a sí misma) dejó reflejada su indignación por tan monstruoso hecho.
«¿Queréis mi testimonio? Ahí va. Estaba en casa. Mi casa está situada en el centro de Manhattan. Pensaba estar vacunada contra todo y, esencialmente, lo estoy. Ya nada me sorprende. Ni siquiera cuando me indigno y me irrito. Pero en la guerra siempre vi a gente que muere asesinada. Nunca había visto a gente que muere matándose, es decir, lanzándose sin paracaídas del piso 80, 90 ó 100. Además, en la guerra siempre vi trastos que explotan en abanico. En la guerra siempre oí un gran ruido. En cambio, las dos Torres no explotaron. La primera implosionó y se tragó a sí misma. La segunda, se fundió, se disolvió. Por el calor se disolvió como un trozo de mantequilla al fuego. Y todo sucedió, o al menos así me pareció a mí, en medio de un silencio de tumba. ¿Es posible? ¿Reinaba realmente ese silencio o estaba dentro de mí?»
«La gente que, para no morir abrasada viva, se lanzaba por las ventanas. Rompían los cristales de las ventanas y se lanzaban al vacío como si se lanzasen de un avión en paracaídas, y caían lentamente. Agitando las piernas y los brazos, nadando en el aire. Sí, parecía que nadaban en el aire. Y no acababan de llegar abajo. Hacia el piso 30, aceleraban. Se ponían a gesticular, desesperados, supongo que arrepentidos, como si gritasen «Help, help». Y quizás lo gritasen de verdad.  
En la guerra, siempre vi un número limitado de muertes. Cada combate, 200 ó 300 muertos. Como máximo, 400. Pues bien, en las dos Torres trabajaban casi 50.000 personas. Y pocos tuvieron el tiempo suficiente para salir de ellas. Los ascensores no funcionaban, obviamente, y para bajar a pie desde los últimos pisos se tardaba una eternidad. Siempre que se lo permitiesen las llamas. Jamás sabremos el número exacto de muertos. ¿40.000, 45.000...? Los americanos no lo dirán jamás. Para no subrayar la intensidad de este Apocalipsis. Para no dar una satisfacción más a Osama Bin Laden e incentivar otros apocalipsis...»

Después del acto terrorista de las Torres Gemelas de Nueva York, volvió a escribir, publicando 'La rabia y el orgullo', sobre el mismo tema 'La fuerza de la razón' y también 'El Apocalipsis'. Todos éstos libros muy críticos con el Islam que ella conocía muy bien. Oriana, mujer liberal y de izquierdas, fue machacada por la izquierda por su posición en contra del islamismo integrista, repudiada por la Italia «progre» de la que siempre había hecho parte. Con tremenda lucidez describe la claudicación europea al no defender su civilización de raíz cristiana. Europa para Oriana será llamada en sus obras 'Eurabia'. Era contraria a lo que definía la «islamización de occidente», sus polémicas tesis la llevaron a vivir perseguida y amenazada, sufrió incluso un proceso por difamación contra el Islam.


Vivió su infancia en la Italia fascista de Mussolini, luchó como partisana contra el fascismo y el nazismo siendo casi una niña. Impulsada por un pensamiento laico y liberal la llevó a defender con intensidad de la mujer: «Ser mujer es fascinante constituye una aventura que requiere considerable valentía, un desafío que nunca llega a aburrir».

Es de esperar que un día no lejano las cosas hayan cambiado tanto para que esta frase no tenga vigencia en lo relativo a ese «valor añadido» que hace falta para vivir como mujer en nuestro mundo. Oriana regresó a Florencia, en la clínica Santa Clara en camilla. Estaba consumida por el cáncer, era un esqueleto. En Nueva York se había sometido a terapias tan tremendas que sólo le quedaba un hilo de vida. Sufría muchísimo y a gritos suplicó:

«—¡Haced algo, ayudadme!»

Y esa ayuda fue una inyección de morfina, sabiendo perfectamente que no volvería a despertarse... era el 15 de septiembre de 2006.
Lluís Busom i Femenia

viernes, 13 de mayo de 2011

GULLIVER (Viaje a través del tiempo)




Los primeros libros leídos en mi adolescencia son los que, en cierta medida, han dejado una huella más profunda en mis sueños quiméricos, son como si formaran parte de mi interior y los recuerdo con verdadera complacencia cuando de niño adolescente me sumergía dentro de esas historias fantásticas. Recuerdo con veneración los libros de: Julio Verne, aunque tiene tantas obras y tan interesantes que es difícil escoger sólo una, pero eligiré la que de niño me cautivó: 'Viaje al centro de la tierra' [1864] Verne tiene más de una cincuentena de obras y muchas de ellas contienen las más fabulosas y extraordinarias aventuras.


Monumento a Julio Verne en la ciudad de Vigo (España) obra de José Morales.

Recuerdo con fascinación: El barón de Münchhasusen, de Rudolf Erich Raspe [1785]; Robinson Crusoe, de Daniel Defoe [1719] pero por sobre todos, hay dos libros que recuerdo con veneración: Tarzán de los monos, de Edgar Rice Burroughs[1912]; y Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift [1726].Gulliver me fascina todavía.


Libros con las Aventuras de Tarzán, lectura de mi adolescencia.

Sucede con frecuencia que, cuando empiezo a esbozar un tema o una historia, a medida que voy adentrándome en ella, casi siempre me encuentro que aparecen en mi mente caminos supuerpuestos que me llevan a una deriva personal. Sin ser el propósito primero van apareciendo por una esquina de mi pensamiento algún hecho que me pertenece, aparece algún elemento de la historia que despierta algún recuerdo o alguna experiencia personal que está relacionada con lo que escribo. Entonces se presenta la disyuntiva de superponer a la historia alguna parte mía y, con frecuencia, la integro en un texto que en origen no estaba previsto. Creo que esta superposición de textos lo hace más mío y personal y, hacerlo no me disgusta del todo, aunque es cierto que alguna vez he recibido algún tirón de orejas por escribir demasiadas verdades.

Siempre me ha gustado releer el libro 'Los viajes de Gulliver', de Swift. Su obra, como toda obra maestra, tiene distintos niveles de lectura. Recuerdo de niño cuando, por primera vez, llegué a Liliput, lo hice con los ojos sorprendidos de un niño. Lo que acababa de leer lo involucraba rápidamente a mis juegos. Era como si alguien me hubiera suministrado un guión para argumentar mis juegos. El billar que me trajeron los Reyes Magos, ya no me servía para jugar al billar,se había convertido en la auténtica pradera donde un muñeco tendido en medio del tapiz verde hacía de sufrido Gulliver atado con cordel, sujeto y tensado con chinchetas a modo de estacas para que quedara bien aprisionado.



Gulliver atado mientras dormía por liliputienses...

Las miniaturas de los soldados de plomo y los indios, hacían de liliputienses subidos al cuerpo de Gulliver para incordiarlo sin descanso. Yo hacía la voz gutural imitando los rugidos de Gulliver para asustar a los pequeños liliputienses, mientras los enanos entablaban los diálogos más dispares. Eran diálogos usurpados a Jonathan Swift que yo creía que me pertenecían... Sería perfecto poder trasladar esa imagen de mi niñez con el Gulliver tendido y atado en la mesa de billar, como la imagen perfecta ilustrativa de este relato.
Cuando de adulto viajas de nuevo a ese mundo, descubres una historia distinta que pasó desapercibida en la lectura de niño. A través de sus viajes va mostrando distintos modos de vivir, distintas sociedades que se consideran a sí mismas perfectas, entre los gigantes y los liliputienses. Me encanta como se ríe de la sociedad de la época y, en su libro, derrocha gran inventiva simulando que él escribe sin fantasear, ni inventarse nada, sino que él es, ante todo, un escritor con rigor, es más, en la misma novela aclara este punto, haciendo sátira de sí mismo, diciendo:



''Así lector amable te he rendido relato fiel de mis viajes. Tal vez pudiera haberte asombrado, como hacen otros, con historias extrañas e inverosímiles, pero yo elegí contar ralidades palpables en la forma y estilo sencillos. Desearía que se promulgara una ley para que todo lo que se escribiera fuera absolutamente verdadero; pues así no se engañaría al mundo como hacen algunos escritores, para que sus obras tengan mayor aceptación, embaucando al inadvertido lector con enormes embustes. En consecuencia me impuse a mí mismo de que siempre me atendría a la verdad estricta''

Jonathan Swift, irlandés, de pensamiento anarquista y masón, escribió Los viajes de Gulliver en 1726 y, a parte de ser una novela digamos de aventuras, es también una crítica política y una sátira sobre la condición humana y contra la sociedad. Swift es un inventor nato de palabras y lugares que sólo estaban en su imaginación, nombres como 'Lilliput' un país habitado por personas diminutas que medían quince centímetros de alto. También el país enemigo de Liliput, 'Blefescu' con los que estaban en permanente guerra. Son llamados imperios —aceptándose que es un recurso literario— en el que  Liliput es Inglaterra y Blefescu, es Francia. Están en guerra porque unos son partidarios de 'cascar los huevos' por la parte más puntiaguda y los otros, por la parte inversa.


Los Yahoo's transportando a un ser superior Houyhnhnms

Hay una parte del libro que es muy interesante y, tal vez, de obligada lectura, es la visita al país de los Houyhnhnms. Los Houyhnhnms son caballos y en su lenguaje significa 'la naturaleza perfecta', ellos son los gobernadores y quienes rigen los destinos del país. Una sociedad perfecta porque viven sin presunciones. Las deformes criaturas humanas son los YAHOO. [como el lector sabe o habrá adivinado es de dónde proviene el nombre del buscador Yahoo!], Los Yahoo son abominables animales con una figura perfectamente humana que no han llegado a desarrollarse, caras planas y anchas, peludos y que se comportan como animales, pelean y sólo les motiva la ambición.

Gulliver le cuenta al caballo cómo es el mundo del que viene, —que no es tan distinto al actual—, y que las prioridades son económicas, que nadie ayuda a nadie, que los gobernantes lo hacen en su beneficio. A medida que Gulliver describe cada denigrante aspecto de ese mundo, —que parece el nuestro— muestra una creciente vergüenza y descontento, al verlo a través de los ojos de un ser tan superior como el caballo, Gulliver no puede entender cómo somos tan ruines y nos traicionamos a nosotros mismos.

Edgar Rice Burroughs, (Chicago 1875- Encino, California 1950) aunque escribió muchas obras del 'Oeste', dee aventuras, tiene una serie en la que narra gestas de ficción, de princesas y guerreros en la serie de Barsoom, el Marte ficticio del escritor. Tiene una gran cantidad de novelas publicadas, pero su fama le ha venido por la serie de novelas de  Tarzán.


Tarzán representó para muchos niños descubrir la naturaleza en su estado más poético,salvaje y fascinante. De la serie de 20 novelas sobre Tarzán yo la que recuerdo haber leído fue la primera, la de Tarzán de los monos.Tarzán es la historia del hijo huérfano de una pareja de aristócratas ingleses abandonados en África a finales del siglo XIX. Después de la muerte de sus padres Tarzán (John Clayton) es adoptado y educado por una manada de monos a los cuales Burroughs los llama "mangani", una especie imaginada por el escritor, pero con características de gorilas, chimpancés y homínidos, incluyendo una forma de lenguaje primitivo. Copio un pasaje que aún recuerdo bastante bien sobre la niñez de Tarzán:



Johnny Weissmüller, el Tarzán más popular y Edgar Rice Burroughs.

''Las zancadas del pequeño Tarzán aumentaron en rapidez,era un trepador excelente. Hacía una infinidad de maravillas que sus pequeños hermanos -los monos- eran incapaces de imitar. Tarzán sabía más que los monos en muchos aspectos y a menudo los dejaba admirados con su astucia, aunque en cuanto a tamaño y fortaleza se encontraba en inferioridad. Porque a los diez años los grandes antropoides habían alcanzado su plenitud física y ellos medían cerca del metro noventa de estatura, mientras que el pequeño Tarzán era un muchacho a mitad de su desarrollo. Desde la más tierna infancia se había valido de las manos para saltar de una rama a otra, a la manera que lo hacía su gigantesca madre, y durante toda la niñez se pasó horas y horas todos los días desplazándose con sus hermanos a toda velocidad por las copas de los árboles''

En el año 1919 Egdar Rice Burroughs, el exitoso autor de Tarzán,  compró, en el Valle de San Fernando, el Rancho Otis en un enclave llamado 'Runnymede' cercano a Los Angeles, CA. El inmenso Rancho Otis lo convirtió, poco tiempo después, en 'Rancho Tarzana'. En 1923 Burroughs subdividió parte de sus tierras convirtiéndose en promotor de viviendas y en 1930 por decisión popular cambiaron el nombre de la ciudad por el de Tarzana. Hoy en día la ciudad de Tarzana tiene una población de 25.000 habitantes. Burroughs es considerado 'El primer ciudadano de Tarzana'. Hoy en día su nieto Danton Burroughs gestiona los archivos familiares a través de su página web.

Para mí Tarzana, esa pequeña ciudad enclavada en el Valle de San Fernando y cercana a las playas de Santa Mónica ( Los Angeles, California), tiene un encanto especial, un recuerdo inolvidable ya que la vida me trajo un amor grandioso, virtual e inesperado. Una preciosa mujer que, por el espacio de doce meses, supo crear un Universo propio al margen de su vida y de sus ataduras familiares para dedicármelo a mí.

Por el contexto difícil de la situación personal es, al menos para mí, una historia irrepetible. Una situación tan complicada que, si no fuera porque yo la viví, me parecería poco creíble. La historia es sencilla y posible, aunque no frecuente, es una historia de un amor epistolar. Ahora con la lejanía del tiempo transcurrido me parece aún más difícil que pudiera repetirse. Es como, si en aquel momento, el universo se hubiera saltado todas las leyes físicas que lo regulan para propiciar un manto protector que permitiera movernos por un espacio sideral construido exclusivamente para nosotros.

Posiblemente la correspondencia a distancia sea portadora de un virus desconocido que hace despertar sentimientos. Es probable que mi osadía estuvo siempre dentro de mi de una forma latente, pero cuando estalló no te reconoces y tomas decisiones que no sabías que eras capaz de tomar. Vivir una historia de amor a cierta edad es lo más maravilloso que se pueda esperar, convirtiéndote por un tiempo indeterminado, en quinceañero con la inconsciencia y todas las agravantes propias de esa edad. Cambian las prioridades, la osadía se convierte en un elemento natural, el estado de ánimo se transforma. El rigor, el aplomo y la seriedad se desvanecen, se funden en palabras y, a cada una de ellas, sabes que estas haciendo por enésima vez un viaje al centro de la tierra. Sabiendo que en este viaje al centro de la tierra está más candente que nunca...

Las historias de amor, como todo en la vida, nacen, se desarrollan y fenecen, pero la existencia personal se ha enriquecido por ese limo fertil del afecto y, con seguridad, ha dejado que tu persona adquiera una mayor dimensión espiritual, el amor es la esencia que fertiliza la vida...
Lluís Busom i Femenia